Diagnosticada en mayo de 2012, nueva en esto, intento acostumbrarme a vivir con ello, sin saber muy bien que me va a pasar. Espero que mis experiencias os resulten de ayuda. Suerte a todos :)

sábado, 10 de noviembre de 2012

Punción lumbar


Recuerdo que mi neuróloga, Laura, me dijo que sería recomendable hacerme una punción lumbar, con el fin de conocer más a fondo el grado de mi EM, y además, que me ayudaría a la hora de que me concedieran el tratamiento. Aunque no estaba muy convencida porque, la verdad, me daba mucho miedo, le dije que al menos quería esperarme a pasar los exámenes de la universidad. Así que, un martes 3 de julio, me presente en el hospital a las 8:30 de la mañana, en un principio iba tranquila, y ahora lo pienso y me entra risa, pero en ese momento, recuerdo que lo pase muy mal. Antes de mi punción, le tocaba a un hombre de unos 30 años, a las 9:15 aproximadamente entre yo. Primero me hicieron un análisis de sangre, y ahí ya empecé a ponerme un poco nerviosa, pedí por favor si me podían poner algo para no notar mucho el pinchazo, y me aplicaron una crema, algo haría pensé yo. Era el momento, me tocaba entrar, y yo cada vez más nerviosa. En una misma habitación, mis padres, las enfermeras y el señor al que le habían hecho la punción antes, intento tranquilizarme, “no pasa nada” me decía, tranquila, ya veras, todo irá bien. Por mucho que intentará tranquilizarme, estaba demasiado nerviosa, lloraba y temblaba, cuando llego Laura, pidió que me dieran un “valium” para relajarme, aunque sinceramente pensé que sería difícil. La escena era curiosa, el hombre roncaba porque se había dormido, mis padres intentaban animarme y yo… ¡Yo lloraba! Cuando por fin había conseguido tranquilizarme un poco, ya estaba en posición fetal dispuesta a recibir el pinchazo, al final resultó que la crema si hacía efecto, porque el momento en que la aguja entro, no lo note, fue un poco duro, y aunque acertaron con el pinchazo, una vez dentro mientras salía el líquido dolió un poco, por suerte fue rápido. Una vez pasado todo, me hicieron la prueba de la glucosa, y ya estaba lista para marcharme. En un principio parecía que todo iba bien, pero en nada, note un fuerte dolor de espalda y mucho dolor de cabeza, me dijeron que era normal y que era importante que guardara reposo. Esa tarde vinieron mis amigas a casa con todo un suministro de chocolate, y estuvieron conmigo, porque sabían que no era un buen día y que lo había pasado mal.
Al recordarlo, primero pienso que fue una situación bastante curiosa y luego que es una historia más que contar, y una prueba más que añadir a mi vida con EM

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